Un 5% será punto inicial para avanzar en el 50/50

El economista Ernesto Bernal sostuvo que para conocer en detalle si esos recursos serán suficientes, se debe analizar varios indicadores, como el índice de pobreza, número de habitantes, competencias y necesidades.
Tras el rechazo del 1%, la mayoría de las gobernaciones se inclinan por un 5%, y avanzan en la negociación 50/50. El economista y docente de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), Ernesto Bernal, dijo que el pedido de los gobiernos regionales sería el inicio para alcanzar la cifra prometida por el Gobierno.
Recordemos que la semana pasada, se reunieron autoridades de Gobierno con los gobernadores para avanzar en la transferencia de más recursos para las regiones, y al principio fue menor al 1%, pero luego de un debate se subió a 1%.
Pero tampoco algunos gobernadores aceptan el 1%, como Santa Cruz, Tarija, Pando, Oruro, y más bien proponen elevar el porcentaje a 5%.
De acuerdo a Bernal las restricciones fiscales reducen la capacidad de inversión pública, en especial de las gobernaciones. «El 1% son recursos coparticipables, y corresponden a la recaudación impositiva del Gobierno, y el monto a transferir puede variar», indicó.
El economista señaló que ya se está hablando de un monto de 460 millones de bolivianos, que son ingresos nuevos para las regiones.
Aclaró que no se sabe exactamente la cifra, pero tiene que ver con lo que ingrese la próxima gestión, pero algunos cálculos realizados dan esa cifra, y ahora si las regiones piden un 5%, esto significa 2.300 millones de bolivianos para los gobiernos departamentales, si la recaudación lo permite.
Recordó que la coparticipación se distribuye de la siguiente manera: 75% para el Gobierno Central, 20% para los municipios y 5% para las universidades.
Para conocer en detalle si esos recursos serán suficientes, se debe analizar varios indicadores, como el índice de pobreza, número de habitantes, competencias y necesidades.
El incremento propuesto por el Gobierno es bajo, por ello el 5% que solicitan las gobernaciones puede ser un punto de partida para avanzar y alcanzar la meta del 50/50.
Ante la difícil situación económica del país, Bernal sostiene que será necesario ver nuevos mecanismos y formas de recaudación, pero también debería haber incentivos para las gobernaciones que trabajan en fortalecer sus ingresos propios.
Para Bernal todas las gobernaciones deben ganar, y si hay nuevas mesas técnicas, en ellas deben analizar las nuevas formas de recaudación.
NO ES SUFICIENTE
¿Ante la pregunta de que sí alcanza la coparticipación para aumentar los recursos regionales?, el economista Fernando Romero sostiene que la coparticipación tributaria representa una fuente importante de recursos, pero no alcanza por sí sola para resolver el desequilibrio fiscal de las regiones ni garantiza una distribución 50/50 inmediata.
«Actualmente, el 75% de la bolsa coparticipable queda en el nivel central, el 20% corresponde a municipios y el 5% a universidades. Las gobernaciones no reciben una participación directa de este mecanismo. Si se pretende que el 50% de esta bolsa llegue al conjunto de los gobiernos autónomos, habría que redistribuir 25 puntos porcentuales adicionales desde el nivel central, tomando como referencia el esquema actual», explicó.
La propuesta departamental del 15% sería un avance importante, pero todavía no alcanzaría ese objetivo. Además, hay que considerar las competencias y obligaciones que financia cada nivel de gobierno, reflexiona.
Por tanto, el 50/50 es posible como reforma progresiva, con respaldo legal, financiero y técnico. Lo que no resulta viable es prometerlo sin identificar los ingresos, los gastos y las responsabilidades que acompañarán esa redistribución, observó.
«No se trata de que el Estado tenga que crear dinero adicional, sino de redistribuir ingresos existentes y ordenar las competencias. El problema es fundamentalmente de distribución fiscal, capacidad financiera y descentralización. El 50/50 quedó hasta el momento en solo una promesa electoral que atenta a un pacto y autonomía fiscal regional con una propuesta del 1%», lamentó.
«No hay más peras en el árbol. El déficit fiscal para la gestión 2027 es de 3.200 millones de dólares aproximadamente. Esto, señores Gobernadores quiere decir que los ingresos fiscales, que provienen de los impuestos que pagamos, no cubren los gastos. O sea, en realidad, se estaría distribuyendo dinero que no hay. Y encima se quejan de lo que se reparte», señaló Dante Pino A. en su cuenta @dantenapuco.
VULNERABILIDAD FISCAL
El país enfrenta una situación de fuerte vulnerabilidad fiscal, endeudamiento elevado y restricciones de liquidez, sostiene Romero a tiempo de indicar que el Banco Central de Bolivia registró un resultado fiscal global deficitario de aproximadamente 45.663 millones de bolivianos en 2025.
Asimismo, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) reportó un déficit fiscal de 10,1% del PIB en 2024 y de 12% el 2025. El Gobierno informó posteriormente que el déficit acumulado se redujo a 0,4% del PIB hasta julio de 2026, aunque el programa fiscal contempla todavía un déficit anual de 9,1%. Esto demuestra que existe un proceso de ajuste, pero no que el problema estructural esté resuelto, explicó.
Por tanto, el Estado sí puede ofrecer una redistribución de ingresos, pero no debería comprometer transferencias permanentes sin respaldo en recaudación efectiva y sostenibilidad financiera, recomendó.
Bolivia no está formalmente en quiebra, pero sí atraviesa una situación de estrés fiscal y financiero, cumplirá 4 años consecutivos de recesión económica. El Gobierno debe diferenciar entre capacidad de anunciar compromisos, capacidad presupuestaria y disponibilidad efectiva de dinero, concluyó. (El Diario)
