Litio: Analista alerta que Bolivia está por “perder el tren”, mientras Argentina y Chile avanzaron m


El analista de la Fundación Jubileo, Héctor Córdova, advirtió que Bolivia está a punto de “perder el tren” en el desarrollo del litio, debido a los retrasos en la ejecución de su proyecto estatal, la baja producción de sus plantas y la falta de una estrategia clara, mientras Argentina y Chile avanzaron en la búsqueda de inversiones y alianzas para aprovechar este recurso estratégico.

“Estamos atrasados con nuestro proyecto de obtención de la materia prima y estamos a punto de perder el tren, diría yo, porque la Argentina ha dado pasos gigantescos para asociarse con empresas eh asiáticas, europeas. Chile también ha avanzado muchísimo”, dijo Córdova a ERBOL.

Como ejemplo del rezago boliviano, mencionó que en 2022 Chile obtuvo 5.000 millones de dólares por regalías, mientras que Bolivia no registró ingresos por ese concepto, según los datos citados por el analista.

El especialista sostuvo que el país se ha retrasado en la producción de la materia prima y en el desarrollo de una industria de baterías a escala comercial, pese a las inversiones realizadas en plantas piloto e instalaciones industriales.

Según explicó, el proyecto boliviano adoptó inicialmente el método de evaporación en piscinas para concentrar la salmuera y recuperar el litio, una tecnología que también utilizaban Chile y Argentina. Sin embargo, pese a que se habían recibido propuestas de distintos países y centros de investigación para aplicar otras técnicas, se optó por ese procedimiento, cuya eficiencia es limitada.

Córdova indicó que, debido a las características de la salmuera boliviana, la recuperación de litio mediante ese método alcanzó entre el 20% y el 25%, en línea con las dificultades previstas para el proyecto.

Inversiones sin resultados y falta de estrategia

El analista recordó que el Gobierno financió el proyecto mediante un crédito del Banco Central de Bolivia a la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) por 862 millones de dólares, recursos destinados a plantas piloto, un centro de investigación, un campamento y el desarrollo de infraestructura logística.

Posteriormente, el proyecto pasó a una fase industrial con la construcción de una planta de cloruro de potasio, con una capacidad prevista de 350.000 toneladas anuales, y otra de carbonato de litio, diseñada para producir 15.000 toneladas al año.

No obstante, ambas instalaciones operan actualmente por debajo de sus posibilidades, según Córdova, quien atribuyó esta situación a la falta de conclusión de piscinas de evaporación, las interrupciones registradas durante la pandemia de COVID-19 y los problemas en el suministro de materia prima a las plantas.

“Ahora las dos plantas no producen más allá del 20% de su capacidad instalada”, señaló.

A estos problemas se suman, de acuerdo con el especialista, cambios políticos e irregularidades detectadas en algunos procesos de construcción de piscinas y adquisición de bienes y servicios, factores que han puesto en entredicho la continuidad y el futuro del proyecto.

Ante las dificultades del modelo inicial, durante el Gobierno de Luis Arce se buscó incorporar tecnologías alternativas de extracción directa de litio (EDL), para lo cual se convocó a empresas internacionales.

Sin embargo, no se concretaron acuerdos definitivos debido a las restricciones de la Ley 928, que creó la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y que, según explicó, no permite a la compañía asociarse con actores privados o extranjeros para obtener la materia prima, aunque sí contempla asociaciones para la fabricación de baterías.

El analista recordó que contratos suscritos con una empresa rusa y un grupo chino no fueron aprobados por la Asamblea Legislativa, lo que impidió avanzar en esas iniciativas.

A su juicio, Bolivia necesita definir con claridad qué pretende hacer con sus recursos de litio antes de modificar su marco normativo. La estrategia debe establecer si el país buscará producir únicamente materia prima o si mantendrá el objetivo de avanzar hacia la industrialización y la fabricación de baterías.

Bolivia aún tiene una ventaja

A pesar de las dificultades, Córdova afirmó que Bolivia conserva una ventaja importante por la magnitud de sus recursos de litio, que podrían convertirse en una herramienta de negociación para atraer inversiones y garantizar el suministro de materia prima a industrias interesadas en desarrollar sus cadenas de producción a largo plazo.

No obstante, advirtió que disponer de grandes recursos no es suficiente para atraer capitales extranjeros. El país también necesita fortalecer la formación de recursos humanos, la investigación local y la infraestructura, además de garantizar estabilidad económica, política y normativa, así como el respeto a los contratos.

“Creo que hemos perdido muchísimo tiempo y mucho dinero”, manifestó.

Como primera medida, Córdova propuso terminar la construcción del proyecto original para que las plantas existentes puedan operar a plena capacidad. Estimó que esa tarea podría completarse en un plazo de seis meses a un año, lo que permitiría a Bolivia mejorar sus posibilidades de ingresar al mercado de materias primas de litio.

En segundo lugar, planteó definir una estrategia nacional de largo plazo y adecuar la legislación a los objetivos que establezca el país.

Por ello, consideró necesario evaluar alternativas de cooperación con actores internacionales que aporten tecnología, inversión y acceso a mercados.

Entre las opciones mencionó a China, la Unión Europea y Estados Unidos, además de Brasil, al que identificó como un posible aliado estratégico por su potencial como mercado para la industria de vehículos eléctricos. (Erbol)