Bolivia prevé que su deuda pública supere el 100% del PIB en este año

Se estima que Bolivia también cerrará el 2026 con una contracción de la economía en 3% y el déficit fiscal en 9,2%. Expertos advierten que el ajuste debe profundizarse para contener el endeudamiento
El informe técnico del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la deuda pública de Bolivia alcance el 100,2% del Producto Interno Bruto (PIB) este 2026. Es decir, que la deuda superaría el valor de toda la producción económica anual del país. El organismo también prevé que la economía se contraiga un 3% este año y que el déficit fiscal se mantenga elevado, aunque por debajo del registrado en 2025.
Sin embargo, eso no significa que todo lo que produce Bolivia estará comprometido a pagar la deuda, ya que los créditos tienen plazos de pago. El problema consiste en determinar si el Gobierno puede cubrir los intereses y los vencimientos, refinanciar las obligaciones cuando corresponda y financiar sus gastos sin que la deuda continúe creciendo de manera difícil de sostener.
La deuda pública superior al 100% del PIB representa el total de dinero que deben las instituciones del Estado, como el Gobierno central, las gobernaciones, las alcaldías y las empresas públicas, por préstamos y otras obligaciones tanto con acreedores internos como externos; pero, ¿qué implica esta cifra?
“Con una deuda superior al 100% del PIB, hay menos espacio para responder a los shocks (situaciones imprevistas)”, señaló el vicepresidente asociado de Riesgo Soberano para las Américas de Moody´s Ratings, Dylan Walsh, durante el webinar anual Inside LatAm Bolivia 2026.
La calificadora indicó que observa si el Estado tiene la capacidad para conseguir recursos y cumplir con los pagos sin comprometer de manera excesiva el funcionamiento de la economía.
El analista de finanzas públicas de la Fundación Jubileo, René Martínez, explica que la relación entre deuda y PIB sirve para comparar el endeudamiento entre países, pero advierte que no debe interpretarse de manera aislada y se debe considerar también el crecimiento económico, la productividad, las exportaciones y la capacidad de generar ingresos para pagar las obligaciones.
“Los últimos años hemos estado al borde del default de deuda, que significa que estuvimos muy cerca de no poder pagar nuestra deuda por esta crisis del dólar que tenemos, y no está resuelto esto”, manifestó. A su criterio, el problema es que una economía que produce menos también tiene mayores dificultades para aumentar la recaudación.
Para el economista Fernando Romero el riesgo de una deuda de ese nivel aumenta en el caso de Bolivia porque también se prevé una contracción económica cercana al 3% para este 2026, sumado a déficits fiscales persistentes. “Se dificulta estabilizar la relación deuda/PIB”, apuntó.
El experto enfatizó que el riesgo aumenta cuando su capacidad de generar recursos y acceder a financiamiento no crece al mismo ritmo que sus obligaciones. Aunque aclara que un país con una deuda superior al 100% del PIB no implica que esté automáticamente en quiebra.
Las proyecciones incluidas en el informe del FMI anticipan que la contracción económica continuará en 2027, aunque a un ritmo menor. El organismo estima una caída del PIB del 1,5% para el siguiente año y proyecta que la relación entre deuda y PIB bajará al 95,1%.
Asimismo, el Gobierno se compromete a bajar el déficit del sector público del 11,4% del PIB registrado en 2025 a 9,2% en 2026 y a 6,7% en 2027.
Ante este panorama, el economista y exministro Ramiro Cavero considera que esta reducción del déficit es insuficiente para aliviar con mayor rapidez la presión sobre las cuentas públicas y frenar el crecimiento de la deuda.
“Esto va a ser un gradualismo total (…) Si el Gobierno no hace su tarea a la velocidad que debería hacerla ¿qué ocurre?, que la recuperación de la economía también es muy lenta”, subrayó.
En su opinión el nivel de la deuda representa una presión adicional sobre el presupuesto. Ya que mientras más dinero se destine al pago de las cuotas por el servicio de deuda se dispone de menos recursos para otras necesidades.
Cavero advierte que una salida lenta de la recesión dificultaría la recuperación de los ingresos de las empresas, los hogares y el Estado. En su interpretación de las proyecciones, la economía recién volvería en 2031 al nivel de producción que tenía en 2023.
Los expertos coinciden en que el impacto puede sentirse en la capacidad del Estado para financiar servicios públicos, infraestructura y programas sociales, si el pago de intereses y otras obligaciones absorbe una parte mayor del presupuesto, en ese caso las autoridades podrían tener menos margen para ampliar inversiones o atender nuevas necesidades.
Recomiendan que el país avance en el ajuste fiscal, revisar el gasto estatal y las empresas públicas, y modificar las condiciones legales para incentivar inversiones productivas, especialmente en sectores como minería e hidrocarburos.
En ese aspecto, Cavero cuestionó el alcance del ajuste anunciado por el Gobierno y advirtió que, según el informe del FMI, la diferencia entre el déficit de 2025 y el proyectado para 2026 equivale a unos Bs 4.000 millones, mientras que el gasto en bienes y servicios apenas bajaría de Bs 15.700 millones a Bs 15.500 millones.
SOBRE LA DEUDA
Deuda interna
Según los últimos reportes oficiales, la deuda interna del TGN llegó a Bs 242.401,3 millones al 31 de julio.
Deuda externa
La deuda pública externa de mediano y largo plazo alcanzó los $us 14.207,9 millones, equivalente a Bs 168.362,6 millones a una cotización de Bs 11,85. (El Deber)
