Santa Cruz mira al futuro: ¿hasta dónde puede crecer su economía?

Datos del IBCE muestran que Santa Cruz exportó $us 2.316 millones en 2025, concentra gran parte de la producción agropecuaria y reúne más de 138.000 empresas. En vísperas de su efeméride, las cifras revelan también cuánto potencial queda por desarrollar
Un agricultor sube a una cosechadora en el este cruceño. A kilómetros de allí, un trabajador entra a una industria, un ganadero recorre sus potreros y un comerciante levanta la persiana de su negocio en la ciudad. Ninguno necesita pensar en el Producto Interno Bruto para comenzar su jornada. Pero todos forman parte de una economía que mueve más de $us 14.000 millones al año y genera tres de cada diez bolivianos que produce el país.
La dimensión aparece cuando se juntan las piezas. En la campaña 2024-2025, de los campos cruceños salieron 11,76 millones de toneladas de caña de azúcar, 3,65 millones de toneladas de soya y casi un millón de toneladas de sorgo. En las cabañas y propiedades ganaderas pastan más de cinco millones de bovinos y Santa Cruz concentra el 67% de las aves parrilleras de Bolivia.
Pero reducir Santa Cruz al campo sería contar apenas una parte de la historia. Cada tonelada cosechada pone en movimiento otra economía: industrias que procesan, camiones que transportan, bancos que financian, empresas que almacenan, comercios que venden y exportadores que buscan mercados.
Ese entramado se ensanchó. En 2010, Santa Cruz tenía 30.446 empresas registradas. En 2026 alcanzó 138.335. Y el empleo muestra hasta dónde se extendió la actividad: a junio de este año, la población ocupada rondaba 1,8 millones de personas y la desocupación urbana había descendido a 1,92%. Comercio, manufactura, agropecuaria, gastronomía, transporte y construcción concentran buena parte del trabajo.
La transformación puede medirse en dólares. En 2000, el PIB nominal cruceño llegaba a $us 2.520 millones. En 2024 alcanzó $us 14.171 millones y representó el 30,2% de la economía boliviana. En los años 50 su participación rondaba apenas el 10%.
El campo continúa siendo fundamental, pero alrededor suyo creció una economía de servicios que hoy explica cerca del 60% del PIB regional. Finanzas, transporte, comercio, comunicaciones, hotelería, gastronomía y otras actividades muestran que la riqueza generada por la producción primaria se multiplica cuando entra en nuevas cadenas.
También cruza fronteras. Santa Cruz exportó $us 2.316 millones en 2025, distribuidos en 559 productos. Torta y aceite de soya, gas natural, carne bovina, azúcar, girasol, chía, sésamo y madera forman parte de una canasta que llega a numerosos mercados. Hasta julio de 2026 ya había colocado 457 productos en el exterior.
La actividad también deja una huella fiscal: Santa Cruz generó el 37% de la recaudación tributaria nacional en 2025 y concentró el 43,6% de la recaudación aduanera. No todo lo importado por sus aduanas queda en el departamento, pero el dato muestra la magnitud del movimiento comercial que atraviesa la región.
El tamaño alcanzado, sin embargo, no necesariamente mide el techo de una economía. También puede revelar cuánto queda todavía por crecer.
Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), plantea que el siguiente ciclo requiere liberar la capacidad de producir, invertir y exportar, con mayor protagonismo del sector privado. La discusión deja entonces de ser únicamente cuánto aporta Santa Cruz y pasa a cuánto más podría aportar si mejora productividad, incorpora tecnología, agrega valor y amplía mercados.
El crecimiento también encontró un freno. Después del fuerte rebote de 2021, cuando la economía cruceña creció 5,75%, el ritmo comenzó a disminuir: avanzó 4,24% en 2022 y 3,71% en 2023. En 2024 ocurrió el quiebre: el PIB real de Santa Cruz se contrajo 3,24%. El motor económico más grande del país perdió velocidad precisamente cuando la economía nacional necesita más producción y divisas.
El potencial está en la gente
Santa Cruz supera los 3,1 millones de habitantes y más de 660.000 nacieron en otros departamentos. Para 2034, su población podría rebasar los 3,5 millones: más trabajadores, emprendedores y consumidores que amplían la fuerza laboral y el mercado interno.
Pero crecer no garantiza bienestar. Aunque Santa Cruz registró en 2025 los menores niveles de pobreza del país, sus indicadores empeoraron: la pobreza moderada pasó del 20% en 2023 al 32,8% en 2025 y la extrema, del 3,9% al 8,8%. El desafío no es solo producir más, sino convertir ese crecimiento en mejores ingresos y oportunidades.
Al terminar la jornada, el agricultor baja de la cosechadora, el trabajador deja la fábrica y el comerciante cierra su negocio. Ninguno calcula cuánto aportó ese día al PIB. Detrás de esas jornadas está la economía de $us 14.171 millones que Santa Cruz construyó. La pregunta ahora mira hacia adelante: ¿cuánto más pueden producir esa tierra, esas empresas y, sobre todo, esa gente? (El Deber)
