¿Subirá más el dólar? Las claves están en las RIN y la negociación con el FMI

Un economista sostiene que, mientras persista la insuficiencia de liquidez, continuará la presión alcista sobre la cotización
Las Reservas Internacionales Netas (RIN) –el conjunto de activos en oro, dólares y otros fondos que el país tiene disponibles para respaldar sus pagos externos– cerraron el primer semestre de 2026 en $us 3.617,3 millones, una reducción de $us 95,9 millones (-2,6%) respecto al cierre de 2025, según el último informe del Banco Central de Bolivia (BCB). El dato se conoció la misma semana en que el tipo de cambio oficial acumuló un alza de 16,5% desde la adopción del esquema flexible, el 26 de junio, y en la que el Gobierno confirmó que negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un crédito de entre 2.500 y 2.800 millones de dólares.
POCAS DIVISAS LÍQUIDAS
El informe del BCB atribuye la caída de las RIN principalmente al precio del oro. Una baja de 7,8% en su cotización internacional restó $us 229,5 millones al valor de las reservas en ese metal durante el semestre, un movimiento que, según el propio documento, “evidencia los riesgos de mantener una elevada concentración de reservas en oro”. En sentido contrario, la emisión de los “Bonos Bolivia 2031”, por $us 1.000 millones en mayo, elevó en 32,1% las Reservas Monetarias Internacionales –la parte de las reservas guardada en dólares y otras monedas–, lo que “fortaleció la posición de liquidez para atender pagos internacionales”, según el informe.
El volumen físico de oro se mantuvo en 22,3 toneladas, un nivel similar al de cierre de 2025 y por encima del límite fijado en la Ley 1503. Durante el semestre, el BCB entregó 4,32 toneladas el 15 de junio, en cumplimiento de un compromiso de venta forward (venta pactada a futuro) de oro asumido en 2025. Permanecen vigentes dos operaciones de ese tipo, programadas para agosto y octubre, por un total de 2,25 toneladas, un cumplimiento que, de acuerdo con el informe, “resalta la solvencia del BCB” frente a sus obligaciones externas.
Del total de las RIN, $us 666,1 millones corresponden a divisas, $us 2.882,9 millones a reservas de oro, $us 32,9 millones a Derechos Especiales de Giro (DEG, una especie de moneda de reserva del FMI) y $us 35,4 millones a un tramo de recursos que Bolivia mantiene en ese organismo. Con base en estas cifras del propio informe del BCB, el oro representa cerca de 79,7% del total de las RIN, mientras que las divisas –el dinero disponible de forma inmediata para pagos– apenas alcanzan 18,4%. El resto se reparte entre los DEG (0,9%) y el tramo de reservas en el FMI (1,0%).
En su informe, el BCB concluyó que la administración de las reservas internacionales “continuará desenvolviéndose en un entorno de elevada incertidumbre”, lo que obligará al BCB a mantener una gestión prudente y priorizar la disponibilidad inmediata de recursos.
ESCALADA DEL DÓLAR
El tipo de cambio oficial pasó de Bs 9,76 el 29 de junio –cuando entró en vigencia el esquema flexible¬– a Bs 11,37 el viernes –la cotización que rige hasta este lunes–, de acuerdo con datos del BCB, un incremento de 16,5% en menos de un mes. La serie no registró retrocesos: la cotización subió en 17 de las 19 jornadas contabilizadas, con avances que se aceleraron en la segunda quincena de julio, cuando pasó de Bs 10,85 el 17 de julio a Bs 11,37 este 24 de julio.
¿Cuánto más subirá el dólar flexible? Un análisis elaborado por el especialista Jimmy Osorio, publicado por Brújula Digital, sostiene que la divisa estadounidense seguirá al alza en el corto plazo. Con base en una regresión lineal –un método estadístico para proyectar tendencias–, calcula que la cotización podría ubicarse en torno a Bs 11,61 al cumplirse un mes del esquema flotante y llegar a alrededor de Bs 13,37 hacia fines de agosto, de mantenerse la tendencia y sin choques internos o externos.
El tipo de cambio aún no muestra señales de estabilización, señaló, y agregó que, mientras persista la insuficiencia de liquidez en dólares, continuará la presión alcista sobre la cotización.
En junio, antes de la implementación del régimen flotante, Osorio ya había advertido que “la norma por sí sola no resuelve el problema subyacente”, en referencia al tipo de cambio flexible dispuesto por el Gobierno, al estimar que el país necesita entre 4.500 y 5.000 millones de dólares en los próximos 24 meses, y al menos 2.000 millones antes de diciembre de 2026, provenientes de remesas, un primer tramo multilateral y el superávit exportador minero, para hacer sostenible el nuevo esquema.
NEGOCIACIÓN CON EL FMI
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, señaló esta semana que el Gobierno se encuentra en la fase final de las negociaciones con el FMI por un financiamiento de entre 2.500 y 2.800 millones de dólares, cuyos primeros recursos se prevén para fines de agosto o principios de septiembre. “Estamos trabajando ya en los últimos detalles, en el caso del Fondo Monetario (Internacional)”, expresó Espinoza en una entrevista con el programa Asuntos Centrales, al indicar que los recursos apuntalarán las reservas internacionales del BCB.
El viernes, en el “Foro Económico Mujer 2026”, en Santa Cruz, el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, aseguró que el dólar flexible se estabilizará. “Le bajaría un par de decibeles a la preocupación sobre el tipo de cambio, porque, insisto, va a bajar. Se los puedo firmar. Por los datos que tenemos, el tipo de cambio va a empezar a estabilizarse y va a bajar”, aseguró la autoridad.
“Esto va a terminar estabilizándose en un rango de (entre) Bs 9,70 (y) Bs 10”, añadió en una entrevista con la periodista Priscila Quiroga.
EL PROBLEMA DE FONDO
Para el economista Carlos Augusto Aranda, el esquema cambiario fijo “no fue la ficción”; lo fue, sostuvo, creer que podía sostenerse “con subsidios, tarifas controladas, regulación de las tasas de interés, una política salarial discrecional” y otras distorsiones que impidieron el ajuste de los precios internos, mientras el déficit fiscal se acercó al 8% del PIB y fue financiado con emisión monetaria respaldada por deuda pública. El tipo de cambio “es el mensajero”, afirmó Aranda, para quien el desafío es “fundamentalmente fiscal” y sugirió, además, desmontar las distorsiones de precios que atraviesan la economía. Todo eso en un post en su cuenta de Facebook.
El economista Fernando Romero, por su parte, planteó tres medidas para fortalecer las reservas: un programa de exportaciones e inversiones que amplíe la entrada de dólares al país, la reducción del déficit fiscal para disminuir la presión sobre el BCB, y la modernización de la gestión del oro, aprovechando los periodos de precios altos para pasar parte de esas reservas a activos más líquidos.
Sobre el eventual crédito del FMI, estimó que, de concretarse, las RIN podrían subir a más de $us 6.000 millones, y las reservas en divisas, de alrededor de $us 600 millones a más de $us 3.400 millones. Advirtió, no obstante, que el beneficio dependerá del destino de esos recursos: si se usan solo para cubrir déficit fiscal o gasto corriente, dijo, el fortalecimiento de las reservas “será temporal”, mientras que si se enmarca en un programa de estabilización con disciplina fiscal e inversión, podría constituir “un punto de inflexión” para la sostenibilidad externa del país. (Correo del Sur)
