América Latina alcanza un 97,6% de electrificación, ahora el desafío es transformar la energía en de

ENERGÍA. Entre 16 y 17 millones de personas aún carecen de electricidad, principalmente en comunidades rurales e indígenas. OLACDE propone impulsar soluciones renovables que generen ingresos, agreguen valor a la producción y fortalezcan las economías locales.
Proveer electricidad a una comunidad ya no es suficiente. El nuevo reto que enfrenta América Latina y el Caribe es convertir el acceso energético en empleo, productividad y desarrollo económico local. Para ello, es esencial fortalecer la cooperación entre países para transformar la electrificación rural en un motor para el desarrollo productivo, la inclusión social y la resiliencia económica.
Este fue el mensaje de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) durante el Intercambio de Conocimientos sobre Usos Productivos de la Energía en América Latina, evento organizado recientemente por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), con el apoyo de Practical Action y la Global Energy Alliance for People and Planet (GEA).
El foro reunió a representantes gubernamentales, organismos internacionales y expertos de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, quienes discutieron políticas públicas, modelos financieros, esquemas de gobernanza comunitaria y soluciones tecnológicas orientadas a fomentar el uso productivo de energías renovables en comunidades rurales y remotas.
Una agenda que va más allá de la electrificación.
Este encuentro se basa en una realidad regional clara. A pesar de que América Latina y el Caribe cuenta con más del 97.6% de cobertura eléctrica actualmente, millones que residen en áreas como la Amazonía, los Andes y otras zonas rurales aún sufren un suministro insuficiente para estimular actividades económicas sostenibles.
Los organizadores coincidieron en que el concepto de Usos Productivos de la Energía (PUE) marca una nueva fase en la transición energética: utilizar electricidad para generar ingresos, agregar valor a productos agrícolas, fortalecer pequeñas empresas rurales y dinamizar economías locales.
Gloria Alvarenga, directora de Integración, Acceso y Seguridad Energética de OLACDE, alertó que entre 16 y 17 millones de personas todavía carecen del acceso a electricidad; esta situación se concentra principalmente en comunidades rurales e indígenas.
Desde 2015, el avance hacia mayor electrificación ha perdido impulso. En regiones como la Amazonía, conectar un hogar mediante redes tradicionales puede costar hasta 20.000 dólares, lo cual confirma que es esencial adoptar nuevas soluciones tecnológicas. Solo para modernizar la transmisión, la región necesita entre 6.000 y 8.000 millones de dólares anuales hasta 2030, pero en 2022 solo se asignaron 3.300 millones de dólares.
Para OLACDE, este intercambio refuerza una prioridad estratégica esencial: asegurar que la transición energética no sólo expanda el acceso eléctrico, sino también genere nuevas oportunidades para un desarrollo económico sostenible; esto ayudará además a mitigar desigualdades territoriales y fortalecerá comunidades rurales ante desafíos sociales y climáticos.
Al concluir el evento, se elaborará un conjunto de recomendaciones políticas destinadas a robustecer la cooperación regional e informar futuras estrategias sobre usos productivos energéticos en América Latina y el Caribe. (Portal Verde)
