Bloqueos en Bolivia provocaron pérdidas cercanas al 4% del PIB en solo un mes, advierte economista


PERDIDAS: Fernando Romero alerta que la crisis de mayo dejó pérdidas por aproximadamente 2.000 millones de dólares y profundizó el deterioro económico del país
Tarija, Bolivia, 1 junio 2026.- El presidente del Colegio de Economistas de Tarija, Fernando Romero, afirmó que los más de 30 días de bloqueos, conflictos sociales y tensiones políticas registrados durante mayo de 2026 generaron pérdidas económicas cercanas a los 2.000 millones de dólares, una cifra equivalente a aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia.
Según el análisis presentado por Romero, el impacto económico de las movilizaciones se produjo en un contexto ya complejo para el país, marcado por un déficit fiscal del 12,2% del PIB, una deuda pública cercana al 90% del PIB, escasez de divisas y una economía que acumulaba contracciones consecutivas en los últimos años.
Un mes de alto costo para la economía boliviana
El economista sostuvo que mayo de 2026 puede considerarse uno de los períodos más costosos para Bolivia desde la crisis política de 2019. Explicó que las pérdidas no solo afectaron la producción nacional, sino también las exportaciones, el abastecimiento de combustibles, la logística, el comercio interno y la generación de divisas.
“Cuando los conflictos se prolongan y afectan las principales carreteras del país, el impacto económico deja de ser sectorial y se convierte en un problema macroeconómico que golpea a toda la economía”, señaló Romero.
Asimismo, advirtió que la interrupción prolongada de rutas nacionales debilitó la confianza empresarial, aumentó la incertidumbre de los inversionistas y deterioró las expectativas de crecimiento y generación de empleo.
Exportaciones y producción, entre los sectores más golpeados
De acuerdo con el informe, una de las principales causas de las pérdidas fue la paralización parcial de la producción nacional. Industrias, empresas agropecuarias, cooperativas mineras y pequeñas unidades productivas operaron por debajo de su capacidad debido a la falta de insumos, combustible y dificultades para distribuir sus productos.
El documento también destaca que las exportaciones sufrieron un fuerte impacto. Datos de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (CANEB) indican que las pérdidas por ventas externas superaron los 690 millones de dólares en los cinco departamentos más afectados por los bloqueos.
“Cada exportación que no sale del país representa menos ingreso de dólares para la economía y agrava la escasez de divisas que actualmente enfrenta Bolivia”, explicó el economista.
Inflación y aumento de costos logísticos
Romero señaló que los bloqueos obligaron a transportistas y empresas a utilizar rutas alternas más largas, incrementando significativamente los costos logísticos. Además, se registraron pérdidas de productos perecederos, mayores gastos de almacenamiento y menor oferta de alimentos en los mercados.
Como consecuencia, varios productos de la canasta familiar experimentaron incrementos de precio, especialmente en ciudades como La Paz, donde se reportaron problemas de abastecimiento de alimentos provenientes de distintas regiones productivas.
Riesgo país y deterioro de la confianza internacional
Otro de los efectos señalados por el presidente del Colegio de Economistas de Tarija fue el incremento del riesgo país. Según el análisis, durante los momentos de mayor conflictividad Bolivia superó temporalmente los 600 puntos básicos en el índice EMBI, ubicándose entre las economías con mayor percepción de riesgo en América Latina.
Esta situación encarece el acceso a financiamiento externo tanto para el Estado como para las empresas privadas, además de desalentar nuevas inversiones.
“Más allá de las pérdidas directas, el daño más profundo es el deterioro de la confianza y la credibilidad económica del país ante los mercados nacionales e internacionales”, sostuvo.
Agroindustria, minería y transporte entre los más afectados
El informe identifica a la agroindustria, la minería, el transporte, el comercio y la industria manufacturera como los sectores que registraron mayores perjuicios económicos durante mayo.
La agroindustria enfrentó retrasos en exportaciones, dificultades para acceder a combustibles e incumplimientos contractuales. Mientras tanto, la minería sufrió problemas para transportar minerales hacia los puertos de exportación, generando mayores costos y menor flujo de ingresos.
Por su parte, el sector transporte y la cadena logística experimentaron una paralización generalizada que afectó miles de operaciones comerciales en todo el país.
Recuperación podría tardar hasta dos años
Romero estima que la recuperación operativa de sectores como el transporte y el comercio podría tomar entre uno y tres meses, mientras que la agroindustria, la manufactura y la minería necesitarían entre tres y nueve meses para normalizar sus actividades.
Sin embargo, la recuperación financiera y de la confianza empresarial podría extenderse entre uno y dos años, especialmente si persisten los conflictos políticos y la incertidumbre económica.
Tres medidas para reactivar la economía
Ante este panorama, el economista propuso tres acciones prioritarias:
  1. Implementar un programa de recuperación productiva y alivio financiero para empresas, productores y transportistas afectados.
  2. Ejecutar un plan nacional de normalización logística y abastecimiento para restablecer el flujo de combustibles, alimentos e insumos.
  3. Aplicar un programa integral de estabilización macroeconómica que fortalezca las reservas internacionales, incentive las exportaciones y recupere la confianza de los inversionistas.
El verdadero costo de la conflictividad
Fernando Romero concluyó que el impacto de los bloqueos va más allá de los aproximadamente 2.000 millones de dólares en pérdidas directas.

“El verdadero costo también incluye menor inversión, reducción de exportaciones, aumento del riesgo país y deterioro de la imagen internacional de Bolivia. La recuperación dependerá de la capacidad de reconstruir la estabilidad institucional y la credibilidad económica necesarias para volver a crecer de manera sostenible”, afirmó.  (Nueva Presencia)