Filiales y subsidiarias de Ende bajaron sus utilidades en 13%
En 2020 las empresas filiales y subsidiarias de la Empresa Nacional de Electricidad (Ende) disminuyeron sus utilidades en 13% debido al subsidio y reducción de tarifas de energía eléctrica durante la pandemia, según datos del Ministerio de Hidrocarburos.
Expertos afirman que la otra razón es que no se tiene mercado para la electricidad excedente generada en el país.
De acuerdo con los datos expuestos en la rendición de cuentas final 2020 del Ministerio de Hidrocarburos, las filiales como Ende Guarachi disminuyeron sus ganancias en 59%, es decir que sus utilidades cayeron de 44,9 millones de bolivianos generados en 2019, a 18,4 millones en 2020 (ver gráfica).
En el caso de Elfec de Cochabamba las ganancias cayeron en 12%, en Delapaz en 24%, en Ende Oruro 48%, pero el más notorio fue la filial Ende Servicios con un descenso de 325%.
En total las utilidades de las filiales se redujeron de 885 millones a 765 millones de bolivianos, un 13% menos, da cuenta el informe oficial.
Al respecto, el ministro de Hidrocarburos Franklin Molina informó en la audiencia que durante el gobierno de transición se paralizaron varios proyectos de generación como el ciclo combinado de Warnes, que provocaron un efecto negativo en el sector.
“La reducción temporal de las tarifas de electricidad también ha tenido un efecto importante, por una liquidación que tenía que hacerse durante mayo y junio. Esta situación ha generado un déficit en las empresas de generación, de transmisión y las que forman parte de la cadena de electricidad, las cuales incluso se encuentran en quiebra por una mala gestión en la administración del pago”, precisó la autoridad.
En abril de 2020, el gobierno de Jeanine Añez dispuso, mediante el Decreto Supremo 4206, la reducción de las tarifas de electricidad en la categoría domiciliaria, que benefició a las familias con el pago total de su factura de hasta 120 bolivianos, medida que se aplicó durante tres meses.
Molina mencionó que por esa falta de pago, el Tesoro General de la Nación (TGN) erogó más de 522 millones de bolivianos, subvención implementada durante la pandemia de la Covid-19.
“Este impacto también se notó en las utilidades que en algunos casos se han mantenido, pero no han crecido al ritmo que debían incrementarse por la mala gestión. Fíjense, tenemos un caso crítico que es Ende Servicio, con una reducción del 300%”, puntualizó Molina.
Impacto
José Padilla, exgerente de Proyectos de Ende, afirmó que cuando asumió el cargo, la estatal ya arrastraba una deuda de 3.500 millones de dólares que, principalmente tiene con el Banco Central de Bolivia (BCB).
Estos recursos se destinaron para proyectos de ciclos combinados, hidroeléctricas y otros, pero que a la fecha no se concluyen y los que están listos no tienen dónde acomodar su producción, por tanto no generan ingresos. “Si bien la rebaja de tarifas influyó, la falta de ingresos de Ende no es de ahora, sino data de gestiones anteriores. Ende se endeudó por las filiales, de las cuales no alcanzan a pagar, eso hace que Ende tenga déficit financiero”, explicó Padilla.
El otro factor es que en el país se generan alrededor de 3.500 megavatios (MW) de electricidad, de los cuales sólo se usan 1.600 MW en el mercado interno, lo que significa que se tiene un excedente de casi 2.000 MW de energía que no tienen mercado.
“Si Ende no exporta electricidad es difícil que genere ingresos. La vida de Ende depende de la exportación, si no encuentra mercado, seguirá siendo deficitaria. Un mercado es Argentina pero sin contrato fijo y se tienen proyectos paralizados por la falta de recursos”, enfatizó Padilla.
Mencionó que por eso se estaba buscando compradores como el sector minero, impulsar parques industriales para que usen la energía.
Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos, opinó que el subsidio de tarifas, rebajas a consumidores y la reprogramación de pagos tuvieron un efecto en los resultados financieros de Ende.
“Pero, también se debe considerar que esta empresa ha hecho una serie de proyectos hidroeléctricos, térmicos, eólicos, solares y la capacidad de producción en el país está al doble de lo que se necesita, porque no tiene un mercado”, observó.
En su criterio, cuando se construyen proyectos que no tienen mercados ni demanda, éstos son los resultados; por tanto, se quedan con inversiones que no venden y no generan ingresos.
“Hay un factor combinado, y es similar a YPFB. Se está construyendo una serie de proyectos que no están rindiendo y que se manifiestan en las cifras negativas o no generan ingresos”, dijo.
Por otro lado, indicó que Ende tiene una “abultada” deuda con el BCB y paralelamente no tiene mercado; por lo tanto, las pérdidas que arrastra la estatal se arrastran de gestiones pasadas. (Página Siete)
