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El acueducto de Zempoala es el más largo y alto del mundo

En Europa y América existen seis acueductos monumentales; de ellos, el de Zempoala (México) es el más alto y largo. También es el más reciente y, además, el único que tiene posibilidad de funcionar.

Todas estas mediciones son superadas por el acueducto de Tembleque (Zempoala), con una longitud total de 47.80 kilómetros en sus dos fracciones. Presenta una altura máxima de 38.39 metros y un claro máximo en sus arcos de 17.03 metros, además de contar con la fracción monumental más larga en comparación con los ya citados, con 904 metros.

En julio de 2015 la Unesco inscribió al acueducto de Fray Francisco de Tembleque en la lista de Patrimonio Mundial.

En gran parte, su estructura fue restaurada por los propios pobladores de varias comunidades de Zempoala, quienes aprendieron, cientos de años después, las técnicas originales con que fue construido el monumento más importante del virreinato. Trabajaron limpiando, reparando, instalando los apantles que, en algún momento, llevaron agua a múltiples comunidades desde Hidalgo hasta el Estado de México, en lo que pareciera una cadena de favores que quitaron la sed a esa parte del árido altiplano hidalguense, haciéndose de agua del manto acuífero que aún nutre al acueducto, ubicado a dos mil 600 metros sobre el nivel del mar, al oriente del cerro del Tecajete.

Las obras de restauración tomaron varios años desde que el iniciador de este “sueño”, el padre Ángel Cerda, ya finado, se interesara en volver a ver funcionar la obra mestiza indohispana.

Zempoaltecas, hombres y mujeres, conocieron la técnica del bruñido para aplicarla a la rehabilitación del acueducto, resultando en obras que se realizaron con material no solo duradero, sino capaz de purificar el agua a la manera antigua.

Para el material se requería de cal viva en piedra que se apagaba por método de hidratación durante siete días, operación que se repite en dos artesas más, sumando en total 21 días en los que la cal, ya apagada, se mezcla con una emulsión denominada mucílago de nopal y arena roja.

Así rehabilitaron las bardas de los manantiales y construyeron algunos apantles que sustituyeron a otros ya destruidos, así como algunos puentes de protección de los apantles que, ya desazolvados, son capaces de llevar agua directamente de los manantiales.

Estos hombres y mujeres, cuando faltó herramienta, colaboraron con la propia para que el trabajo no se detuviera. A mano limpia, desazolvaron los apantles y colaboraron en labores de excavación realizadas sin maquinaria, a fin de que no se dañara la estructura del acueducto. Los empleos servirían para sostener a sus familias.

Para enero de 2013 fue posible anunciar que harían correr 15 mil litros de agua a lo largo de 17 kilómetros ya restaurados del acueducto.

Después de 210 años, la considerada obra de ingeniería más importante en América, erigida en el siglo 16, funcionaría en su segunda arquería.

Especialistas en ingeniería hidráulica de la Universidad Nacional Autónoma de México lograron hacer mediciones y estudios para conocer la manera en que el sifón del acueducto funcionaba.

Sin necesidad de bombeo, solo por presión, el agua subió tres metros y medio hasta llegar a la segunda arquería, bajando por el mismo método y subiendo unos 150 metros más.

El agua no logró recorrer los 17 kilómetros a causa del daño ocasionado por una máquina D8 utilizada por un particular para limpiar el terreno, pero sí dio oportunidad a los especialistas de realizar una ficha técnica del acueducto y sentar precedente para la investigación de obras de este tipo, siendo aquella la primera vez en que se obtuvieron este tipo de datos.

Estas no son las únicas investigaciones alrededor del Acueducto de Tembleque, pues se enlistan aparte las realizadas para conocer el significado de aproximadamente 110 glifos presumiblemente dibujados por los indígenas que participaron en la construcción, así como los estudios de los pueblos que ocuparon en la época prehispánica la zona de Zempoala.

A dos años y medio de la inclusión del Acueducto de Tembleque en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, aún se espera lograr el trabajo en equipo necesario para conservar esta impresionante obra tan necesitada de acciones que preserven su funcionamiento a más de dos siglos de su construcción.

Asimismo, que se conciencie a los lugareños para su apreciación y cuidado, y a las autoridades correspondientes para que colaboren desde cada una de sus trincheras en la conservación del monumento, así como se proporcione la vigilancia necesaria para que el acueducto siga destacando como una construcción única en el mundo.

En Julio de 2015 la Unesco inscribió al acueducto de Fray Francisco de Tembleque en la lista de Patrimonio Mundial.

Después de 210 años, la considerada obra de ingeniería más importante en América, erigida en el siglo 16, funcionaría en su segunda arquería. (El Sol de Hidalgo)



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